Cada uno tiene sus tiempos

Hace cuestión de una semana tuve la visita de un cliente que cada tanto se da una vuelta en procura de jazz. Un hombre con una obsesión particular: pregunta y me visita varias veces por un mismo disco importado, y no se decide a comprarlo por dos razones a saber:

1- Tiene el vinilo, lo cual le genera una suerte de culpa (usemos ese término para simplificar la cuestión, porque creo que la cosa es más profunda), pero por otro lado el cd trae un bonus track que el vinilo no tiene, lo cual le genera una suerte de vertiginosa ansiedad (usemos ese término para simplificar la cuestión, porque creo que la cosa es más profunda).

2-Tiene miedo (usemos ese término para simplificar la cuestión, porque creo que la cosa es más profunda) de que en un tiempo cercano la obra tenga edición nacional, pero en el caso de esta obra en particular es poco, pero muy poco probable (y estoy siendo profundamente optimista) que sus temores se vean cumplidos.

Todo esto, puesto en una psicolicuadora lo lleva en su primer encuentro con el cd, luego de una charla acerca del mismo, de escucharlo con minuciosa atención, comentarme que tiene el vinilo al mismo tiempo que se percata que el cd es poseedor de un bonus track, me mira a los ojos y me dice:

- ¿Me podes guardar el cd un par de días? Voy a meditarlo escuchando el vinilo en casa. Vuestro servidor accede de buen humor y sin mayores contratiempos al pedido.

Días más tarde, no más de dos o tres, vuelve y me pide escucharlo nuevamente. En un momento se saca los auriculares y me pregunta: - ¿Vos crees que el disco vaya a tener edición nacional dentro de un tiempo? A lo que yo le respondo: -No, lo veo extremadamente difícil.

Me comenta que, ahora volvió a escuchar el vinilo, se da cuenta que suena bastante bien en comparación con el cd, le respondo que para mí el vinilo tiene una calidez irremplazable, sin embargo hay gente que lleva el cd para que no usar tanto el vinilo y de esa forma perdure más en el tiempo. Él, siendo una persona que está ingresando levemente a la tercera edad me responde, con mucha certeza en sus palabras: - Y cuando querés que escuche el vinilo? cuando reencarne en mi próxima vida? - A lo cual un sutil pero no desapercibido silencio de mi parte se hizo cargo de dejar en evidencia la idiotez y la poca proyección en el tiempo de mi comentario. Luego, mirándome nuevamente a los ojos, me pregunta:

- ¿Me podes guardar el cd un par de días? Voy a meditarlo nuevamente escuchando el vinilo en casa. Nuevamente accedo al pedido. Cada persona tiene sus tiempos para decidir, y, por otra parte me cae simpático, es un buen tipo.

48 hs mas tarde (hoy) tengo el gusto de su visita. Saludo cordial, intercambio de palabras, y con una sonrisa me dice:

-Estuve escuchando nuevamente el vinilo mientras pensaba que hacer… Vos estás seguro que no se va a editar acá…no? A lo que yo le respondo que se quede tranquilo, que realmente no le veo futuro a que ese disco se edite en la Argentina, que si no está editado “Somethin´else” de Cannonball Adderley o el “Paris Concert” de Bill Evans, el sentido común vociferaba que ese disco tenía muy, pero muy ínfimas posibilidades de sufrir una edición nacional. Luego tomó aire, suspiró (usemos ese término para simplificar la cuestión, porque creo que la cosa es más profunda), levantó la cabeza y con una sonrisa (la sonrisa de un hombre que abandona el peso de su cruz o comprende el significado del todo) me dijo: -Lo llevo, pago en efectivo.

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Una respuesta para “Cada uno tiene sus tiempos”

  1. Mr. Kauf Dice:

    Estupenda anécdota, querido amigo!
    Qué acertada y concisa manera de describir esa hermosa sensación de tener un disco en la mano y pronunciar las santas palabras: “lo llevo”.
    Un lujo.
    Que no se corte!
    Abrazo,
    kauf

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